andy-warhol-campbell_soup-can-121207-1.jpg
Andy Warhol
Su primera exposición individual en una galería de arte fue el 9 de julio de 1962 en la Ferus Gallery de Los Ángeles, California. La exposición marcó el debut del pop art de la West Coast. La primera exposición individual de Warhol en Nueva York fue en la Stable Gallery de Eleanor Ward, del 6 al 24 de noviembre de 1962. La exposición ya incluía obras como "El díptico de Marilyn", "100 Latas de sopa", "100 botellas de cola" y "100 billetes de dólar". En dicha exposición el artista se encontró por primera vez con John Giorno, que con el tiempo actuaría en la primera película de Warhol, "Sueño" (1963).
Fue durante los años 60 cuando Warhol empezó a pintar imágenes de productos comerciales icónicos, como latas de Sopa Campbell o botellas de Coca-Cola. Estos objetos eran para él iconos culturales estadounidenses al mismo nivel que Marilyn Monroe, Troy Donahue o Elizabeth Taylor, que retrataba mediante un procedimiento muy similar. En esta época funda "The Factory", su estudio y al mismo tiempo un ineludible punto de reunión de la vanguardia neoyorquina por la que pasaron artistas, escritores, modelos, músicos y celebridades del pujante underground. El taller, cubierto de hojas de papel de aluminio y decorado en color plata, estaba en la calle 47th (más tarde se mudaría a Broadway). Plásticamente, empezó a producir grabados serigráficos. Su obra empezó a ser muy conocida y desató ciertas polémicas sobre el papel del artista y los fines del arte.
Warhol desarrolló una imaginería personal a partir de objetos completamente impersonales, como billetes de dólar o nuevos productos de moda. Utilizaba imágenes propias de los medios de masas -periódicos y carteles, pero sobre todo televisión- para definir un Olimpo particular compuesto de símbolos de la cultura americana, como la silla eléctrica, las fotografías de cargas policiales contra manifestantes por los derechos civiles, o retratos de celebridades. La botella de Coca-Cola se convirtió para él en un tema pictórico. Sobre esto, declararía:
Lo que es genial de este país es que América ha iniciado una tradición en la que los consumidores más ricos compran esencialmente las mismas cosas que los más pobres. Puedes estar viendo la tele y ver la Coca-Cola, y sabes que el Presidente bebe Coca-Cola, Liz Taylor bebe Coca-Cola, y piensas que tú también puedes beber Coca-Cola. Una cola es una cola, y ningún dinero del mundo puede hacer que encuentres una cola mejor que la que está bebiéndose el mendigo de la esquina. Todas las colas son la misma y todas las colas son buenas. Liz Taylor lo sabe, el Presidente lo sabe, el mendigo lo sabe, y tú lo sabes.[
El MOMA de Nueva York organizó un simposio sobre arte pop en diciembre de 1962, y algunos artistas -entre ellos Warhol- fueron atacados por "rendirse" al consumismo. Para las sofisticadas élites que dictaban la crítica de arte, el entusiasmo que Warhol sentía por la cultura de mercado resultaba embarazoso e inadmisible. Este simposio definió el tono en que se iba a recibir la obra de Warhol, aunque a lo largo de la década siguiente iba a hacerse cada vez más evidente que se habían dado profundos cambios en la cultura y el mundo del arte, y que Warhol había jugado un papel esencial en ese viraje.
Un evento crucial fue la exhibición "The American Supermarket" (en esp., "El supermercado americano"), una muestra celebrada en la Paul Bianchinni Gallery del Upper East Side de Manhattan, en 1964. La exposición estaba organizada como el típico pequeño supermercado estadounidense, aunque los "productos" exhibidos -conservas, carne, posters, etc- eran obra de seis prominentes artistas del pop, como Mary Inman, Robert Watts o el controvertido -y mentalmente afín a Warhol- Billy Apple. La contribución de Warhol era una pintura de una lata de sopa Campbell, valorada en 1.500 $, mientras que una auténtica lata autografiada costaba 6 $. La exposición fue uno de los primeros actos públicos en los que se confrontó al público con el pop art y la cuestión planteada por las vanguardias clásicas acerca de qué podía ser arte.
Como ya había hecho en su etapa de ilustrador comercial en los 50, Warhol recurrió a asistentes para aumentar la productividad de su taller artístico. Esta colaboración también planteó encarnizadas polémicas sobre sus métodos de trabajo y su valor como arte, especialmente durante los años 60. Uno de los colaboradores más importantes con que contó en esta época fue Gerard Malanga. Malanga ayudó a Warhol en la producción de serigrafías, películas, esculturas y otras obras producidas en "The Factory". Otros colaboradores esporádicos fueron Freddie Herko, Ondine, Ronal Travel, Mary Woronov, Billy Name y Brigid Berlin, que fue quien, al parecer, le dio la idea de grabar sus conversaciones telefónicas.
Durante los años 60 Warhol también reunió a una variopinta comitiva de excéntricos y bohemios, a quien él designaba como las "Superstars", y que incluía a Edie Sedgwick, Viva y la célebre Ultra Violet. Todos ellos solían actuar en las películas de Warhol, y algunos, como Berlin, mantuvieron una estrecha amistad con el artista hasta su muerte. Su relación con artistas como Frangeline, una cantante de la escena guapachosa, y también con artistas como el escritor John Giorno o el cineasta Jack Smith (que también figuró en algunos cortos de Warhol) revelaba su estrecha relación con distintas clases de producción artística. Hacia el final de esa década el mismo Warhol se había convertido en una celebridad y aparecía frecuentemente en la prensa, escoltado por alguno de sus compañeros en la Factory.
En 1965 conoce al grupo de música The Velvet Underground liderado por Lou Reed y en poco tiempo se vuelve manager del grupo, añadiendo a su amiga, la cantante alemana, Nico. En 1967 sale al mercado el disco de los Velvet llamado The Velvet Underground and Nico: Andy Warhol, que fue producido por este último. Ese mismo año, por diferencias con el resto del grupo, Nico se retira y los servicios de Warhol ya no son necesitados.